En época de exámenes hay estudiantes que sufren problemas de estrés o ansiedad. La presión a la que se ven sometidos debido a lo que puede suponer para su futuro el superar o no ciertas pruebas, es uno de los factores que influyen en este este estado. El miedo al fracaso suele estar detrás de este trastorno también, que en el momento de hacer el examen puede llegar a paralizar al estudiante incluso a aquel que ha preparado la materia debidamente.

El porcentaje de estudiantes que sufren este trastorno se sitúa en torno al 30% y las últimas estadísticas indican que cada vez alumnos más jóvenes sufren un estrés previo al realizar estas pruebas de conocimiento.

Los expertos recomiendan una serie de pautas para evitar que la ansiedad limite al estudiante a la hora de mostrar que realmente sabe la materia de la que se examina.

  • Lo primero que debes hacer es preparar con tiempo la prueba, por ello la planificación de tu tiempo es clave. No es bueno dejarse para el final alguno de los temarios, porque esto puede influir a la hora del repaso, que resulta vital.
  • Si nos sabemos bien la materia, el día anterior al examen hay que tomárselo con calma. Se puede hacer un repaso y después dedicarse a otra actividad que nos relaje.
  • El día antes puedes dedicarte a alguna actividad física que te ayude a liberar las tensiones o el estrés acumulado.
  • Las horas de sueño son vitales, acudir a un examen despejado es crucial para disponer de una concentración plena.
  • También debes prepararte correctamente el mismo día que te vayas a examinar. Tendrás que levantarte con tiempo para no ir con prisas, coger un bueno sitio y, por supuesto, desayunar en condiciones: lácteos, cereales y frutas.
  • Piensa en positivo. Si te has preparado el examen no tienes nada que temer, al contrario muestra lo bien que te lo sabes.
  • Puedes recurrir a técnicas de relajación o respiración, pues ayudan a tranquilizarte.
  • La homeopatía es una aliada en estos casos. Los medicamentos homeopáticos se emplean en el tratamiento de la ansiedad y los trastornos del sueño asociados. Además, no provocan somnolencia y no afectan a la capacidad de concentración. Se pueden tomar como método preventivo también, de modo que si 15 ó 20 días antes del examen ya te empiezas a sentir alterado puedes recurrir a esta terapéutica, pues te puede ayudar a calmar la irritabilidad o cambios de humor, que muchas veces se producen cuando estamos sometidos a un estrés puntual.

Este texto ha sido extraído de la web EurekaSalud.es. Puedes consultar la información original en este enlace.  

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